Cine Oriental
- rotzankmraz
- 19 oct 2024
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 7 dic 2024
Revolucionando el cine a nuevos límites.
El cine oriental o asiático es una sin duda un contendiente de primera cuando se trata de narrativas profundas, estilizadas y emocionalmente complejas, donde cada país aporta su propio enfoque cultural y estético. Japón, China y Corea del Sur, en particular, han creado obras que han influenciado y redefinido el cine global, y en lo personal destaco el cine Japonés de Animación, pues me ha acompañado durante toda mi vida.
Cine japonés:
“Perfect Blue” (1997) de Satoshi Kon se puede declarar para mí y el mundo como una obra maestra del thriller psicológico animado. La película explora la identidad, la percepción y el impacto de la fama, con un enfoque visual y narrativo que mezcla lo surreal con la realidad. La progresiva degradación mental de Mima plantea preguntas sobre el control personal en un mundo dominado por los medios, algo que hemos visto durante años y que recientemente se ha acrecentado con la industria del K-pop. La precisión en la forma en que Kon combina el mundo interior y exterior de la protagonista es casi surreal, y te deja tan confundido como la propia mima.

Lo interesante de Perfect Blue no es solo su narrativa tan intrigante, sino también cómo Kon utiliza la animación para plasmar visualmente los estados mentales deteriorados de Mima. La película presenta repetidamente escenas confusas para reflejar el estado perdido de su lógica, algo que habría sido mucho más difícil de transmitir con la misma libertad en un live-action y que el mismo Kon ha mencionado. Un apartado que en lo personal me encanta son las transiciones súbitas y momentos en los que el espectador se cuestiona qué es real, Kon logra sumergirte en el caos mental de Mima, y te hace acompañarla hasta el último segundo.

Otra gran obra del cine japonés y mi favorita entre toda la animación japonesa es “El castillo vagabundo” (2004), de Hayao Miyazaki. Esta película animada del Studio Ghibli destaca por su exquisita animación y su rica narrativa, asi como sus tematicas emocionales que alcanzan a un público más amplio que Perfect Blue, aun asi, también trata temas profundos como la guerra, la identidad y la libertad. A través de personajes fantásticos, Miyazaki logra reflexionar sobre las emociones humanas, la lucha interna y la capacidad de enfrentar problemas más grandes que uno mismo.

Cine coreano:
Corea del Sur ha emergido como una potencia cinematográfica en las últimas décadas, con directores que exploran desde thrillers psicológicos hasta dramas familiares.
En “Breath (Soom)” (2007) de Kim Ki-duk, se aborda el aislamiento emocional y el deseo de conexión humana a través de una historia de amor bastante inusual, la película se centra en la conexión humana en situaciones extremas. Se nos muestra la relación entre una mujer insatisfecha en su matrimonio y un prisionero condenado a muerte.
A través de una narrativa minimalista y diálogos escasos, Kim Ki-duk explora la redención emocional y la soledad.

Lo interesante de Breath es su manejo del silencio y su estética delicada, que contrasta muy bien con ese trasfondo sombrío de la historia, pues sabe adentrarse en la desconexión emocional, no solo entre los dos protagonistas, sino también entre Yeon y su esposo, y entre Jin y el mundo exterior. La película está repleta de simbolismo visual, especialmente en las escenas donde Yeon visita a Jin y decora su celda con diferentes estaciones del año. Cada decoración podría simbolizar un nuevo ciclo de vida o renacimiento, pero también lo fugaz de estas interacciones, ya que saben que su relación está condenada por la sentencia de muerte de Jin.
Es una historia poco usual en el cine convencional y sin duda Kim Ki-Duk supo exprimir cada elemento que presenta, tanto los silencios, el lenguaje corporal o la creativa manera de encerrar a la protagonista una y otra vez de manera visual.

Otro ejemplo icónico es “Parasyte” (2019) de Bong Joon-ho, una película que explora las divisiones de clase en la sociedad coreana con una narrativa multifacética que mezcla thriller, drama y comedia negra.
De igual manera tenemos a “Oldboy” (2003), dirigido por Park Chan-wook, es una de las películas más icónicas del cine coreano. Parte de su trilogía de la venganza, donde el uso de la violencia estilizada, la convierte en una experiencia visceral y emocionalmente intensa.
Cine chino:
El cine de Hong Kong, en particular, se ha destacado para mi, en su fusión de estilo y “sustancia”. “Fallen Angels” (1995) de Wong Kar-wai es un ejemplo icónico del cine neonoir donde a través de imágenes estilizadas y personajes excéntricos, Wong crea una atmósfera melancólica y surrealista que explora las vidas entrecruzadas de personajes marginales. Su uso de ángulos inusuales y colores saturados marca una estética única, creando una visión poética de la alienación.
Elementos que también vemos en “Chungking Express” (1994), otra de sus obras pero con un tono más ligero.











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