Cine Irani
- rotzankmraz
- 12 nov 2024
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 16 nov 2024
Abbas Kiarostami: El arte de la simplicidad en el cine
El film de Abbas Kiarostami "Close-Up (1990)" es una obra presenta un relato sobre la naturaleza del ser humano, es el primer acercamiento que tengo con el cine iraní y fue una sorpresa muy agradable. Se nos presenta con un enfoque minimalista, esta película demuestra que no se necesita un presupuesto a niveles de Hollywood ni un espectáculo visual para crear cine que impacte; con una idea fuerte y la habilidad de contar una historia de manera auténtica es suficiente para lograrlo.

La premisa no es nada que desafíe la realidad: Hossain Sabzian, un hombre humilde que se hace pasar por el director Mohsen Makhmalbaf para ganarse la confianza de una familia de clase media. A través de un híbrido entre documental y ficción, la película explora temas como la moralidad, el arte, la justicia y la lucha de clases.
Sabzian no es un simple estafador; detrás de su engaño se refleja su amor por el cine y su deseo de ser alguien más en una sociedad que lo margina. La película evita juzgarlo, e invita a reflexionar sobre sus circunstancias y las complejidades éticas y morales de sus acciones.
El juicio a Sabzian se captura con una sensibilidad muy humana y se convierte en un espacio para cuestionar la justicia moral frente a la legal. La película termina con un encuentro entre Sabzian y el verdadero Makhmalbaf, mostrando cómo el arte puede conectar a las personas y ofrecer la redención.

Haber escogido este estilo documental eleva la película a un nivel casi personal y nos acerca mucho al drama explorado. Con una cámara que parece invisible, Kiarostami captura a los protagonistas y nos hace sentir que somos un pasajero más en el auto, por ejemplo. No hay una distancia entre el espectador y los personajes; estamos inmersos en sus vidas, en sus emociones, en sus dilemas y en sus conflictos.
La elección de usar planos secuencia cargados de significado es también una característica de Kiarostami que deja a las escenas respirar con tranquilidad durante su larga duración, permitiendo que los diálogos y las acciones se desarrollen de manera más orgánica, los silencios, los gestos y la dinámica de los personajes fluye de manera efectiva. Esto es especialmente evidente en las conversaciones dentro del auto, una de mis secuencias favoritas de la película, donde la cámara se queda fija, y nos permite acompañarlos durante el viaje. Esta decisión técnica no solo ahorra recursos, sino que también refuerza el sentimiento de autenticidad y cercanía, tanto de los personajes como del lugar que los rodea.
Los planos secuencia también reflejan el compromiso del director con la naturalidad. No hay cortes innecesarios, no hay distracciones; solo la verdad cruda y pura que se desarrolla frente a nosotros. Esta simplicidad visual se contrasta con la complejidad de la historia.

Close-Up no es solo una película; es más una experiencia, un cine diferente que se disfruta a su manera y que tiene una narrativa fuerte y una simpleza que impacta.
Abbas Kiarostami nos enseña que el cine no se trata de cuánto tienes, sino de lo que haces con ello. Su obra sigue siendo un ejemplo para los nuevos cineastas de todo el mundo de lo que se puede lograr cuando se aprecia el arte.



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